Rituale della buonanotte: perché è importante e come prepararlo?
Non voler andare a letto, paura del buio, ansia da separazione—fare addormentare i neonati e i bambini piccoli può a volte essere problematico. Stabilire un rituale della buonanotte può aiutare a rendere questo momento sereno e riposante per tutti!
Cos'è un rituale della buoanotte?
Un rituale della buonanotte implica stabilire una serie di abitudini o attività poco prima dell'orario di sonno del bambino, per assicurarsi che si addormenti con la mentalità migliore possibile, senza ansia legata alla lunga separazione della notte. È una cerimonia, più o meno formale, durante la quale tu e tuo figlio concordate una piccola sequenza di pratiche, eseguite sempre allo stesso modo e in un ordine pre-stabilito.
Perché è così importante per i neonati e i bambini?
Un rituale fornisce una struttura rassicurante perché viene ripetuto al tuo bambino: segnali familiari che gli mostrano che, poiché tutto è andato bene la notte prima, non c'è motivo per cui non debba andare allo stesso modo questa sera. Aiuta a strutturare il processo di addormentamento e fa in modo che non si prolunghi con richieste aggiuntive (bacio, abbraccio o storia). Tuttavia, affinché questo funzioni, il rituale deve essere ben definito e chiaramente compreso.
Consigli e trucchi per stabilire un rituale della bunanotte
Crea un'atmosfera favorevole al sonno
Niente schermi, non troppi rumori, luci soffuse e nessun gioco troppo eccitante. L'ultima mezz'ora prima di andare in camera dovrebbe essere dedicata alla calma e alla tranquillità.
Crea il tuo rituale insieme
Nessuna imposizione, ma piuttosto delle proposte che devono essere accettate dal tuo bambino, se è abbastanza grande da esprimersi. Spiegagli ogni sera che ripeterai questo rituale e che lo rispetterai. Tuttavia, nulla ti impedisce di farlo evolvere nel tempo, in base all'età o ai desideri del tuo bambino.
Un ritual para dos o tres: No dejes solo a tu bebé
El ritual no debe ser un momento de soledad para el niño. Puede precederlo un rato tranquilo a solas, pero una vez que empiece el ritual, quédate con tu hijo hasta que lo dejes por la noche.
No te quedes demasiado tiempo y deja que se duerman solos
El ritual debe durar entre 10 y 20 minutos, o incluso 30 minutos en el caso de niños mayores y más independientes, para los que puedes incluir tareas como lavarse los dientes, higiene personal y ponerse el pijama, por ejemplo. En cualquier caso, el ritual está pensado para que tu hijo se duerma tranquilo y por sí solo. Tiene un principio y un final claros. Una vez terminado, sal de la habitación y no esperes a que tu hijo se duerma. Tampoco es necesario obligarle a dormir con frases como «¡Venga, que es hora de dormir!», ¡que no suelen ser eficaces!
Gestiona los recordatorios de otra manera
Un ritual, ¡y nada más! El sueño de tu hijo no es una ciencia exacta. Si bien es posible que se duerma casi de inmediato en determinados momentos, otros periodos darán lugar a peticiones constantes: estrés, pesadillas, miedo a la oscuridad, etc. En estos casos, no reinicies todo el ritual. Puedes volver, darle un abrazo y tranquilizarle diciéndole que no estás lejos. Si las peticiones continúan, aumenta gradualmente la distancia cada vez. Entra en la habitación para tranquilizarles, pero sin abrazarles la segunda vez, luego háblales a través de la puerta, y así sucesivamente. La separación debe ser gradual para no dar a tu hijo la impresión de que te quedarás con él.
¿A qué edad hay que instaurar un ritual para irse a la cama?
Antes de los 6 meses
Por lo general, no es necesario establecer un ritual antes de los 6 meses, ya que el sueño del bebé se rige principalmente por los horarios de alimentación (ya sea pecho o biberón).
Entre los 6 y los 12 meses
Cuando tu bebé se acerque a los 6 meses, puedes empezar a introducir gradualmente algunas señales, como contarle un primer cuento antes de dormir o cantarle una nana por la noche, y participar en juegos más estimulantes por la mañana. La idea es ayudarles a diferenciar claramente entre la hora de la siesta (entre 2 y 4 horas al día) y el sueño nocturno (entre 10 y 12 horas).
Ejemplo de ritual para irse a la cama:
- Preparación para la noche (pijama, saco de dormir) con música suave.
- Acomodación en la cama seguida de un cuento corto
- Un abrazo y un beso de cada progenitor
- Y luego, ¡apagar las luces!
A partir de los 12 meses
Tu bebé es cosa del pasado... es probable que tu hijo empiece a gatear o incluso a andar, que te pida juegos y cuentos y que los baños sean cada vez más regulares. Es hora de introducir un ritual un poco más largo.
Ejemplo de ritual para irse a la cama:
- Empieza con un cuento
- Pon los peluches en la cama
- Enciende una luz nocturna o una lámpara de noche
- Métete en la cama
- Pon un podcast de «Un cuento y Olli» (puedes quedarte a su lado)
- Un beso y ¡apaga las luces!
Después de dos años
Tu hijo es ahora un poco más independiente. Puede empezar a vestirse y desvestirse solo, lavarse los dientes, sentarse en la bañera, etc. Puedes acompañarle en todas estas actividades, pero también dejarle algún tiempo a solas. Un periodo de tranquilidad en el que tu hijo juegue solo puede integrarse fácilmente en el ritual. Si quiere refugiarse en su propio mundo, déjale, sin dejar de controlar los tiempos.
Ejemplo de ritual para irse a la cama:
- Ir al baño, lavarse los dientes, ponerse el pijama y ¡a su habitación!
- Un rato tranquilo con sus juguetes, con o sin tu presencia, durante 5 minutos.
- Un cuento juntos, cómodamente instalados en la cama
- 5 minutos de conversación (sobre su día o sobre el cuento)
- Enciende la luz de noche, dale un beso y apaga las luces.
